martes, 1 de diciembre de 2015

Rajoy ve poco margen de acuerdo con Sánchez pero insistirá en una negociación «generosa»


El candidato del PP, Mariano Rajoy, no quiere anticipar su política de pactos y la oferta de acuerdo de legislatura que piensa hacer a Ciudadanos si gana las elecciones pero sí advierte contra las alianzas que atisba entre sus rivales tras el 20-D. Esta mañana, en Cangas de Onís, el aspirante popular ha advertido contra "la coalición de izquierdas del PSOE, Podemos y no sabemos si algunos otros acompañantes porque sinceramente creo que eso no es lo que le conviene a España". Se presupone así que el dirigente popular no se refiere a la formación que encabeza Albert Rivera, al que nunca menciona, y con él aspira a poder gobernar con algún tipo de apoyo más allá de la investidura si gana, aunque también introduce el matiz de que el país no está ahora para experimentos o "para los que hablan de lo divino y lo humano" y no conocen los problemas reales de la gente. El líder del PP apostó por la continuidad de sus políticas "en la misma senda porque vamos por el buen camino".
Tampoco durante la mañana quiso Rajoy adelantar ningún escenario político tras las elecciones. Rajoy ha defendido en una entrevista en la SER que, hasta el 20 de diciembre, “todos los partidos están en empate a cero” y ha eludido pronunciarse sobre lasposibilidades de pacto con Ciudadanos.
El presidente ha insistido en que prefiere la estabilidad y ha delegado esta responsabilidad en la fuerza política que gane. En este sentido, ha ratificado su propuesta de que gobierne la lista más votada y se ha comprometido a no intentar gobernar si el PP no lo es. Tampoco se ha querido pronunciar sobre si su continuidad como presidente puede condicionar un futuro pacto. “Tengo que operar sobre los hechos que se producen, no sobre hipótesis”, ha afirmado. “Pregúnteme el día 21 si voy a seguir”, ha añadido posteriormente.
El aspirante popular aprovechó su mitin matinal en Cangas de Onís para, tras insistir en los puntos habituales de su discurso, realizar algunas de las últimas promesas electorales que tiene planificadas en su particular y muy controlada campaña para evitar al máximo los deslices. Rajoy confesó que en sus visitas a Estados Unidos y Francia ha comprobado que le gustaría tener también un Museo Nacional de la Historia de España, como hay en esos países, para mostrar los aspectos que nos unen. Los vecinos aplaudieron mucho la iniciativa porque presumen de que en Cangas de Onís comenzó en el año 722 la Reconquista con la batalla de Covadonga y gracias a la cual el rey Alfonso XIII le concedió en 1907 el título de ciudad a una localidad que apenas cuenta con 3.500 habitantes.
El cabeza de cartel del PP abundó en esa línea de pequeños anuncios al comentar también que si gobierna tras el 20-D piensa avanzar en la gratuidad de los libros de texto digitales, aunque luego fuentes del partido precisaron que lo harían de forma progresiva, y también en la creación de 100.000 plazas de Formación Profesional dual.
Mariano Rajoy terminó el mitin, se dio otro de sus recurrentes paseos por el centro de Cangas de Onís, donde le escanciaron algo de sidra, pasó frente a una sede de Podemos y llegó a una residencia de la Tercera Edad donde las empleadas y los jubilados le cantaron al unísono Asturias patria querida primero y luego Adiós con el corazón.
La entrevista se ha producido menos de 48 horas después del intenso debate celebrado en la Academia de la Televisión y durante el que el candidato del PSOE le llamó indecente y él replicó con descalificativos como "ruin" y "miserable". “A estas alturas, puedo aceptar que se me interrumpa en un debate y se falseen los datos, pero no a que se me insulte y se cuestione mi honorabilidad”, ha afirmado.
Rajoy también ha defendido que el formato habitual de debate de un presidente del Gobierno en España es un cara a cara. “Un debate a cuatro no es un debate. A dos es más auténtico, tiene más sentido”, ha argumentado. En este sentido, ha recordado sus enfrentamientos con los socialistas José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. “Hubo respeto entre personas. Lo que he visto el otro día no lo he visto en mi vista política. Cualquier persona bien nacida se siente agredida”, ha concluido intentando esquivar cualquier pregunta sobre el encuentro del pasado lunes.
El candidato sí ha podido, durante la entrevista, referirse al desafío independentista catalán, aspecto que quedó relegado en el pasado cara a cara. Pero no ha añadido ninguna modificación de las ideas ya avanzadas: ha descartado que se vaya a producir una independencia de Cataluña, vinculado cualquier decisión a la que tome “el conjunto del pueblo español”, apostado por “hablar y trabajar en favor de la convivencia” y ratificado que cualquier diálogo tiene que respetar los principios de unidad, soberanía nacional, igualdad y cumplimiento de la ley. Sobre la situación actual, con la investidura del presidente de la Generalitat pendiente de un pacto con los independentistas de la CUP, ha asegurado que es un “sinsentido”.
También ha eludido cualquier alusión a la corrupción en el PP, incluido el último caso de cobro de comisiones por parte del exembajador en la India, Gustavo de Arístegui, y del diputado y candidato al Congreso por Segovia, Pedro Gómez de la Serna. “Desconozco el fondo del asunto”, ha asegurado Rajoy, quien se ha negado a pronunciarse sobre si este último debe renunciar a ir en las listas, como han reclamado los líderes del PP, incluida Soraya Sáenz de Santamaría. “Todo lo que diga la vicepresidenta, está bien dicho”, se ha limitado a comentar.
También ha mantenido su ambigüedad sobre la respuesta española a los atentados del yihadismo internacional. Rajoy se ha limitado a afirmar que las relaciones entre Francia y España son “magníficas”. “Si Francia necesita el apoyo de España, lo tendrá”, ha concluido.
 

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